martes, 22 de noviembre de 2011

LOS MAESTROS, ESPERANZA AGUIRRE, LA CRISIS, LAS CAMISETAS Y LA EDUCACIÓN DURANTE LA REPÚBLICA.

En todas las épocas la educación ha sido un pilar fundamental y básico sobre el que se sustenta cualquier nación. (Haga Clic en cualquier imagen para verla ampliada.)

LOS MAESTROS, ESPERANZA AGUIRRE, LA CRISIS, LAS CAMISETAS Y LA EDUCACIÓN DURANTE LA REPÚBLICA.

Brindo esta crónica a un buen amigo maestro, del que no voy a dar su nombre no vaya a ser que casualmente lo trasladen.


No es costumbre de esta publicación lidiar temas que no estén relacionados tanto con la historia, como con la más rabiosa actualidad taurino-guerracivilera, si embargo en estos tiempos difíciles en que nos encontramos (muchos sin explicarnos todavía cuales son las causas que nos han hecho llegar a esta situación), si que queremos dar a conocer nuestro punto de vista por si a alguien le pudiera interesar y de paso aprovechar para recordar un poco de nuestra Historia.

Manifestación contra los recortes en la enseñanza en la que en una pancarta leemos: “Estamos al borde de una transformación global. Solo se necesita la crisis correcta y la gente aceptará al Nuevo Orden Mundial. David Rockefeller”.

Desde hace unos años contemplamos desde nuestra ignorancia como se está produciendo un irreversible deterioro de la situación económica. La mayoría de los mortales nos limitamos a realizar nuestro trabajo lo mejor que sabemos, pagar religiosamente nuestros impuestos y en muchos casos nuestras hipotecas, educar a nuestros hijos, y tratar de vivir lo mejor posible dentro de nuestras posibilidades. Pero sin previo aviso y sin que hubiéramos hecho nada, todo se desmorona, mucha gente empieza perder su empleo, otros pierden sus casas pero conservando su hipoteca, a otros les bajan el sueldo, además vamos a tener que trabajar más años para poder jubilarnos y encima cobrando menos, entre otra serie de múltiples desgracias. Se trata de una especie de maldición bíblica, similar a las plagas de Egipto, aunque ya la langosta no se lleva. Algo habremos hecho o quizá sea consecuencia de algún pecado original realizado de forma colectiva para el que no existe bautismo redentor posible, o lo mismo hemos ofendido a los dioses y nos lo merecemos por nuestra osadía. Pero aunque estamos convencidos de nuestra inocencia, y de que no hemos tenido nada que ver en el desencadenamiento de esta crisis, no hay nada que hacer más que resignarnos, aceptarlo como viene, y los afortunados dar gracias por seguir conservando el empleo.

Finalizada la Guerra Civil muchos españoles se vieron condenados a vivir en la miseria, como vemos en esta imágen de una calle de Madrid en 1940, una alternativa que muchos empiezan a ver como cierta en los tiempos que corren.